El silencio ha sido servido en forma de taza con un tecito disuasivo. La pequeña cuchara se ha dirigido incontables veces a mi boca. Mis labios han sido coloreados con matices marrones. Han jugado a la luz y a la sombra. Han pretendido no pronunciar palabras. Mi cerebro mandó la orden de prohibir exteriorizaciones.
No he calificado ni establecido juicios. Simplemente me quedé en la premisa y así dejé que el tiempo pasara.
No me he mostrado débil ante los demás ni ante el espejo. En mi privacidad, que son casi las 24 horas a diario, tampoco me permití concretizar. Sonaba insensato torturarme con razonamientos que me hicieran llorar.
Pero, olvidé que todo se acumula. Aunque pretendiera "seguir adelante, sin mirar para atrás", no había llenado los vacíos que cada día han ido profundizándose.
El comienzo de mi estrategia fallida fue dejar, de manera radical, mis viejas manías y costumbres: no fumar, no salir, no frecuentar los mismos lugares; no llorar, no hundirme, no escribir cosas tristes; no preguntarme mil veces por qué.
Fui austera conmigo misma.
Di un giro a mis pensamientos. De pronto el cambio se hacía notar. Tomaba un par de chelas sola en mi habitación (el único vicio que seguí cargando feliz) y entablaba fuertes lazos de amistad con el cine en casa. Jugaba con la ropa, demasiados outfits re-buenos. Comenzaron a interesarme cosas nuevas.
Me sentí lista y poco a poco retomé mi vida anterior: hola cigarros, lugares de siempre, anécdotas buenísimas, locurones, pero hasta ahí nomás. Nunca más el segundo nivel, todo ese paquete de cosas tristes y por ende, nocivas para mí, no podían regresar. Así que siguió en pie la prohibición.
Hoy, el stand-by se fue a la mierda.
En algún momento, yo misma tenía que permitirme parar. Si quiero hablar de lo sensato o de causalidad, es lógico y necesario que llore más de las doscientas millas e invada todo el mar chileno. Es sensato que yo misma me abrace fuerte y me consuele y sí, diga NUNCA MÁS pero a todo lo que ha conllevado a estas reacciones. Si tengo que resolver, tengo que aprender primero a aceptar y para ello es natural permitirme estar muy triste y eso implica valentía.
No es el momento para darme lecciones de moralidad ni figurarme propósitos. Saltearme el dolor me ha cagado más.
Tengo primero que hablar, entablarme un sermón a mí misma y vencer mi inestabilidad, después.
Esta noche, todo se me ha juntado sin maquillajes. Y ya no quiero renunciar. No es lo correcto porque me hiere más.
miércoles, 22 de mayo de 2013
miércoles, 8 de mayo de 2013
In espera
Llevo encendida una vela dentro de mí.
La constancia de aquellos momentos.
Estaba perdida y me encontraste.
Una locación inesperada, pero perfecta.
He muerto por tu rostro.
No existe congruencia.
Mantengo un recuerdo latente.
He abandonado la rutina.
Sólo tú fuiste capaz.
Te has vuelto un motivo,
mi motivo para sonreír.
Y no sé quién eres,
no sabes quién soy.
Volé a lo más alto y, no caí.
Me sostuviste de manera tierna.
Dime que te acuerdas.
Una locación inesperada, pero perfecta.
Nada trasciende.
Pero, tú me enloqueces.
Esto sucedió.
Y dónde quiera que estés,
de mil posibilidades,
existes.
.
La constancia de aquellos momentos.
Estaba perdida y me encontraste.
Una locación inesperada, pero perfecta.
He muerto por tu rostro.
No existe congruencia.
Mantengo un recuerdo latente.
He abandonado la rutina.
Sólo tú fuiste capaz.
Te has vuelto un motivo,
mi motivo para sonreír.
Y no sé quién eres,
no sabes quién soy.
Volé a lo más alto y, no caí.
Me sostuviste de manera tierna.
Dime que te acuerdas.
Una locación inesperada, pero perfecta.
Nada trasciende.
Pero, tú me enloqueces.
Esto sucedió.
Y dónde quiera que estés,
de mil posibilidades,
existes.
.
Horizontal
No sería una noche cualquiera. Pretendía tomar hasta perder la conciencia. Sonaba como si fuera la manera más fácil de establecer un intervalo sin reproches. Yo no había cambiado. Para bien o para mal, aún no había mutado.
La rutina me resultó agobiante, monótona y repetitiva.
Necesitaba un descanso. Decidí ser quien fui un sábado cualquiera.
No sentía ganas de desahogarme y conversar. Sólo necesitaba estar conmigo, una vez más. Pedí cervezas, tequila y pisco. Hice un remix de mis neuronas y con ellas borré nociones del "deber ser" difícilmente erradicadas de mis sesos. Perdí la conciencia, absorbí el intelecto. Me refugié en tus besos. Te conocí a ti y exististe sin contradicciones. Dejé que me conocieras, dejé que me vieras.Volé a lo más alto y a lo más bajo. Fui una fosa nasal a tu lado, sin reproches ni motivaciones. Acá no importó ni siquiera la biografía.
Y aunque desaparecí, pienso en ti. de muchas maneras.
Con un par de gestos, duermo menos porque estás metido dentro de mis recuerdos.
No me arrepiento. No me lamento.
La rutina me resultó agobiante, monótona y repetitiva.
Necesitaba un descanso. Decidí ser quien fui un sábado cualquiera.
No sentía ganas de desahogarme y conversar. Sólo necesitaba estar conmigo, una vez más. Pedí cervezas, tequila y pisco. Hice un remix de mis neuronas y con ellas borré nociones del "deber ser" difícilmente erradicadas de mis sesos. Perdí la conciencia, absorbí el intelecto. Me refugié en tus besos. Te conocí a ti y exististe sin contradicciones. Dejé que me conocieras, dejé que me vieras.Volé a lo más alto y a lo más bajo. Fui una fosa nasal a tu lado, sin reproches ni motivaciones. Acá no importó ni siquiera la biografía.
Y aunque desaparecí, pienso en ti. de muchas maneras.
Con un par de gestos, duermo menos porque estás metido dentro de mis recuerdos.
No me arrepiento. No me lamento.
sábado, 6 de abril de 2013
Desnudez
Ha llegado la noche y hace calor.
Sólo quieres permanecer en silencio.
Hace tiempo que no hay cigarrillos en casa.
Dejaste de fumar, no?
El drama te ha dado la mano.
Intentas safarte.
Piensas en emborracharte,
divertirte hasta morir.
No sabes de qué hablar.
Tu caparazón es lo más sensato.
Tantas malas costumbres,
no te arrepientas de nada.
La vida te ha sonreído,
te ha dado la espalda, te ha recogido.
Has conocido el amor, el placer, el dolor.
Muchas veces no te atreviste,
pero las cosas llegan por sí mismas.
Derrepente, cuando menos lo esperas,
ni siquiera lo piensas, todo simplemente ocurre.
Puedes saber que va a pasar cuando falta poco.
A veces, decides callar y esperar.
Todo depende de las personalidades.
No es cobardía, no es valentía.
Sólo es una decisión.
Estar asustado es normal.
Los pensamientos van y vienen.
Todo es un desorden, un desconcierto.
Recuerdas lo que dejaste de lado,
a pesar de lo mucho que te gustaba.
Escogiste preponderar.
Te fuiste por lo más seguro y pensaste que después,
sí, después, te dedicarías a lo que te encantaba.
Ahora entiendes que nunca debe dejarse de lado lo que uno ama,
lo que a uno le gusta hacer.
No todo ha sido en vano.
Nada ha sido en vano, en realidad.
Has sido capaz de volar y permanecer en el viento.
No has sido una mujer mojigata.
Has conocido tus principios y también te has portado mal.
Y lo mejor es que nunca nadie va a decir que fuiste normal.
No hay nada por qué temer.
Las cosas tienen que pasar.
Todo regresa a un orden,
siempre.
siempre.
Ellos.
Ella ha sido muy feliz con varias historias parecidas: Freddie Mercury y Julio Cortázar, en la vida real; One day, Rayuela y La amigdalitis de Tarzán, en la ficción.
Ha sido una mujer complicada: dulce, pero a veces, mala. Ha mutado de vez en cuando. Cada etapa la ha marcado. Ha cambiado de objetos y personas. No se ha obsesionado durante mucho tiempo con nada. Se ha puesto tiempos exactos para llevar al máximo nivel sus emociones y de vez en cuando, sus sentimientos. Pero, todo ha sido matemáticamente calculado. Así todo ha sido más fácil de llevar.
En lo único que nunca ha pretendido calcular ha sido en lo que sería capaz de hacer por su familia y por dos personas más. Dos personas que ha amado sin medida, por las que sería capaz de hacer cualquier cosa, para decirlo de la forma más simple.
Nunca ha entendido por qué las quiere tanto y cómo ambas son capaces de hacerla tan, pero tan feliz. Y las dos, una siendo hombre y la otra, mujer, han llevado a la realidad a sus personajes favoritos.
Nunca nada fue planeado, simplemente se dio la coincidencia y así, la belleza de la imperfección.
Ella rompe todos sus parámetros, las lecciones aprendidas, los malos recuerdos y su amargura cuando está con ellos. Los ama y tal vez está perdidamente enamorada de la esencia de ellos dos.
Engríe, tolera, llora, ríe, sencillamente es ella con ellos. No se esconde, no se asusta, confía.
Pero ahora ella está muy asustada y ellos están lejos. Tiene miedo de no llegar a verlos. Ha sido recurrente en repetir mil y un veces demasiados te quieros hacia ellos. Y también, ella puede irse tranquila porque sabe que ellos dos la conocen más que nadie y por ello, saben que son lo único que jamás podría ella cambiar. Pero también sabe que pudo hacer más y tiene miedo de que ya no le alcance el tiempo. Ahora el reloj se queda sin pila, día a día. Habían muchos planes que pueden quedarse sólo en ideas. Ella se va, ellos se quedan. Le hubiera encantado contarles las canas, cuidar a sus sobrinos. Está asustada. Y lo único que quisiera sería verlos a ellos porque como ellos saben, todo lo demás le llega al pincho.
Ha sido una mujer complicada: dulce, pero a veces, mala. Ha mutado de vez en cuando. Cada etapa la ha marcado. Ha cambiado de objetos y personas. No se ha obsesionado durante mucho tiempo con nada. Se ha puesto tiempos exactos para llevar al máximo nivel sus emociones y de vez en cuando, sus sentimientos. Pero, todo ha sido matemáticamente calculado. Así todo ha sido más fácil de llevar.
En lo único que nunca ha pretendido calcular ha sido en lo que sería capaz de hacer por su familia y por dos personas más. Dos personas que ha amado sin medida, por las que sería capaz de hacer cualquier cosa, para decirlo de la forma más simple.
Nunca ha entendido por qué las quiere tanto y cómo ambas son capaces de hacerla tan, pero tan feliz. Y las dos, una siendo hombre y la otra, mujer, han llevado a la realidad a sus personajes favoritos.
Nunca nada fue planeado, simplemente se dio la coincidencia y así, la belleza de la imperfección.
Ella rompe todos sus parámetros, las lecciones aprendidas, los malos recuerdos y su amargura cuando está con ellos. Los ama y tal vez está perdidamente enamorada de la esencia de ellos dos.
Engríe, tolera, llora, ríe, sencillamente es ella con ellos. No se esconde, no se asusta, confía.
Pero ahora ella está muy asustada y ellos están lejos. Tiene miedo de no llegar a verlos. Ha sido recurrente en repetir mil y un veces demasiados te quieros hacia ellos. Y también, ella puede irse tranquila porque sabe que ellos dos la conocen más que nadie y por ello, saben que son lo único que jamás podría ella cambiar. Pero también sabe que pudo hacer más y tiene miedo de que ya no le alcance el tiempo. Ahora el reloj se queda sin pila, día a día. Habían muchos planes que pueden quedarse sólo en ideas. Ella se va, ellos se quedan. Le hubiera encantado contarles las canas, cuidar a sus sobrinos. Está asustada. Y lo único que quisiera sería verlos a ellos porque como ellos saben, todo lo demás le llega al pincho.
domingo, 10 de marzo de 2013
Todito, toditito.
Creí cada una de tus afirmaciones
que mezcladas con tus miradas,
parecían palabra sagrada
Enloquecías cada vez que lloraba,
me abrazabas y besabas,
volabas al atardecer.
Mi cabeza no entiende lo que pasa,
me pierdes y te dejo lejos,
esta firmeza me fortalece por dentro.
Recojo mis pedazos
que rompiste aquella noche
con tanta destreza y malicia.
Tú tomaste todito mi ser,
desordenaste mis convicciones
y no te bastó.
No voy a mirar para atrás,
ni el recuerdo de los buenos momentos
va a pesar más.
Voy a terminar con esta tristeza,
voy a borrar toditito mi querer
porque ya no quiero estar cerca de ti, otra vez.
.
que mezcladas con tus miradas,
parecían palabra sagrada
Enloquecías cada vez que lloraba,
me abrazabas y besabas,
volabas al atardecer.
Mi cabeza no entiende lo que pasa,
me pierdes y te dejo lejos,
esta firmeza me fortalece por dentro.
Recojo mis pedazos
que rompiste aquella noche
con tanta destreza y malicia.
Tú tomaste todito mi ser,
desordenaste mis convicciones
y no te bastó.
No voy a mirar para atrás,
ni el recuerdo de los buenos momentos
va a pesar más.
Voy a terminar con esta tristeza,
voy a borrar toditito mi querer
porque ya no quiero estar cerca de ti, otra vez.
.
domingo, 3 de marzo de 2013
Claridad
Desde hace un tiempo, el reloj ha aumentado su velocidad. Creo que
se cansó de correr en los mismos maratones y ahora, compite. Es así que los
días avanzan más rapidito. Los años vuelan. En ocasiones me he quedado
estancada en un mismo momento. Fui su única habitante pues seguía a la par del
mismo calendario que se quedó en un día, que se quedó en un mes. Soy experta en
esos estancamientos y ello no enorgullece ni un poquito.
Hablando del
tiempo, la historia tuvo sus intervalos. Para hacerla más gráfica, era
un cómic que parecía haber llegado a su fin con un par de speech
balloons que sólo decían "BOOM" "BOOM". Pero nunca me di
cuenta que la última página tenía en la parte de abajo, con letras pequeñas, un
"to be continued".
En sus ausencias,
yo continuaba con mis días y poco a poco quedaba convencida de que el libro se
mantendría cerrado. Pero, todas las veces siempre se me hicieron difíciles, con
excepción de esta última. Atinaba, presa de mis estancamientos, a cerrar con
tres vueltas la puerta de mi mente, de mis labios y a disminuir el volumen de
los latidos del corazón. Lo extrañaba horrores y sin pretender buscarlo, sufría
para mis adentros. He invertido mucho en pañuelos tissue. Y, muchas veces he
terminado buscándolo.
He confiado mucho
en él. Creí en cada una de sus palabras. Traté de acomodar mis razonamientos
para que hilen sus excusas. Cerré mis oídos a terceros. La verdad es que no
quise creer lo que me decían y es que no había coherencia con la persona
maravillosa que yo conocía. No le hice caso a lo evidente.
Aunque la
presencia de peleas fue constante, callé muchas cosas. Nunca quise lastimarlo.
Pero, esto no fue recíproco.
Le entregué mi
alma, mis miedos y mi felicidad.
La última edición
del cómic fue diferente. Fui racional. Y,
le concedí un momento para amarme. Me lastimó más. Puse las cosas sobre la
mesa. Le hice notar cada una de sus incoherencias. Me cansé. Pese a ello, era
conciente de dos cosas: que esta podía ser la última parte de la
enciclopedia que se estaba formando o que el "fueron felices para
siempre" podría ser. Lo probé. Reprobó. Y le dije adiós, para siempre.
Ahora ya no existen el “puede ser”, el “si hubiera” ni el “lo
necesito”. Abrí los ojos. Quedé decepcionada. Quedé desencantada. Él escogió.
Ya no es lógico estancarme. Cumplí con toda mi rutina, por
inercia, pero lo hice. He caminado a paso firme y ya ni de llorar tengo ganas.
No tuve un final feliz, pero sí uno bastante claro.
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